El Camino de Santiago. 1.350 kilómetros de superación

Una superación por el Camino de Santiago, para que sea tu superación. 1.350 kilómetros de dos meses del 2013. Sin diario de apoyo y con sentimientos pasados muy presentes. Con la confesión de que antes de esta gran aventura, creía que no era capaz de hacerlo.

Dicen que nos queda grabado lo que nos marca. Que las derrotas y los logros, lo que recordamos. Lo que nos impacta queda grabado en un archivo de alerta en nuestra memoria. Estamos en 2017, tal fue el logro y la superación que se quedaron en mi cabeza sin hoja que pueda borrar. La marca de una caminante, necesaria de compartir.

Un escrito para fortalecer corazones ajenos. Unas palabras de aliento para principiantes del camino. Una muestra de que el querer, es poder. Una mano de ayuda para aquellos que no se atreven a la mochilaPara ansias de caminante en zonas de confort. 

 

1.350 kilómetros de superación por el Camino de Santiago

 

Allí estaba, en Muxia, el final de un viaje. El comienzo de otros sin saberlo. Sentía una de las mayores alegrías que nunca había experimentado. La superación te hace sentirye gloriosa. El aire que respiraba era fresco. Mi lucha me había dado mi recompensa, sin saber del valor de poder. Veía el mar con otros ojos, el horizonte ya no me quedaba lejos.

Atrás quedaban los recuerdos de lluvia hasta los tobillos por los caminos gallegos. De tendiditis por secas laderas leonenses. De subidas a pueblos en lo alto de las cimas de Aragón. Una despedida a Catalunya en primera forntera a pie. Conseguirlo borrará de una forma fulminante cualquier piedra del camino.

Caminar día tras día, definió cuáles eran mis anhelos más ocultos. Dejar atrás voces fustradas y sólo aquellas de corazón, me ayudaban. Supé que era mi prioridad en la vida. Ya ansiaba entre nieblas de miedo viajar. Pero el 2013 me la desveló de otra forma. Meses antes la mochila era una desconocida para mí y esos días se hizo algo muy querido.

Rompí con la zona de confort…

Rompí con la zona que me protegía, era mi viaje más largo. Abracé a personas horas antes desconocidas y con un presente con estima. Tuve almas de apoyo. Amigos peregrinos del camino. Padre, hermano y “tiet” del camino. Amistades que aún perduran, desconocidos que se han convertido en grandes conocidos. No viajé sola, y caminé sola, rodeada y acompañada.

Horas en el camino, con cámara – mi pequeña no podía faltar- y mochila mis fieles aliadas. Pasos entre paredes con historias, caminos con recuerdos y cimas que esperaban. Auras y ruidos entre largos eucaliptos sonaban a mi paso. Largas horas de cansacio eran reconfortadas.

No hay mayor obstáculo que tú, mochilero. Viaja libre. Tira amarras y dirige tus ansias de libertad. Indiscutiblemente, el camino fue mi aprendizaje y  también el cambio de un no puedo por un si puedo. Mi superación personal ¿Quieres caminar y hacer la tuya? Nunca es tarde.

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