#10 Cosas que carga el espíritu mochilero

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Foto tomada por Gastrorockero Viajero

¿A quién no le gusta viajar? ¿Y ser mochilero? Con maleta, con bolsa de mano o mochila; sea con lo que sea que viajes no te hace diferente; ni mejor ni peor. Sea al pueblo de la infancia a veranear de tus vacaciones de 15 días, dar la vuelta al mundo sin fecha de regreso o visitar un continente unos meses. Cada uno busca su estilo de viaje y lo que le sea más cómodo. Todos son una misma palabra: “Viajeros”.

Pero hoy en día, la mochila se a puesto de moda (mundialmente). Para algunos una bolsa de equipaje más cómodo. Para otros un estilo de vida. Con ruta programada de sol a noche. O sin guía de viajes.
Cuantas v15414115266_904c8dc9d4_oeces he escuchado esa frase de: “Soy Mochilero”. Pero ¿cuál es el verdadero espíritu de llevar mochila? ¿Cuál es la esencia del mochilero? ¿Qué es lo que encamina a algunos a hacerlo un estilo de vida, un hábito diario? ¿Qué es lo que conduce a dejar la línea de confort?

El Camino de Santiago, en mochila, me brindó esa esencia que transformó mi vida anterior a la que actualmente vivo. Llevarla durante casi dos meses a pie, llevándome a 1.350 kilómetros de las montañas de Montserrat hasta el mar de la Costa da Morte, hizo que me planteara seguir con ella.

Mis fotos (antes de Sudamérica) en Flickr

Durante el tiempo que llevo en mochila, me he tropezado con miles de mochileros y a cual varía más sus motivos. Motivos por lo que pretendo dar un punto de reflexión al significado de la palabra. Motivos por lo que me apasiona ser mochilera, viajera y nómada digital. Por los que creo más que importantes para ser un (verdadero) mochilero. Darte motivos para que vivas esa gran diminuta esencia, que, a veces, pasa desapercibida.

Esto es, un manifiesto a que no se pierda, a que no se explote su palabra.

 

#1 COMPARTES SIN APROVECHARTE DE LA SITUACIÓN

 

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Fotografía tomada por Date un Saltito en una comida shipiba

Aprendes a compartir. A trabajar en equipo. A convivir. Compartir tiempos con otros viajeros en la carretera. A compartir en lugares de mochileros  un plato de comida o hacer una cena en conjunto. Compartes habitación, baño y mesa. Compartes lo que tienes. Porque donde comen dos, comen tres. Compartes circunstancias únicas e irrepetibles.

Muchas reuniones en una mesa para la cena para descubrir a ese “bicho” que calla y no aporta ni ayuda (porque supuestamente no tiene para comer, pero si para las cosas banales). O coger sin permiso lo que no es tuyo o abusar conscientemente del compañero de camino.

Porque en hostels sucede siempre alguna vez y para aquellos que buscan la relación mochilero – mochilero, les supone una situación incómoda ¿Quién no busca un buen hostel económico? Muchos, pero eso no es lo primordial.  Si es esa tu intención, quizás busca mejor un hotel, si deseas privacidad o comer y ni fregar un plato.

Compartir es dar lo que mejor de uno, el lado humano que muchos no dedicamos, sin avaricia y agonía. Sin abusos. Donde la bondad, la generosidad y ser agradecido forman parte de ello.

 
#2 NO DEJAS DE APRENDER

 

Un idioma, una manualidad, a ver el lado bueno de las cosas, a creer más en la condición humana. Aprendes. Un largo etcétera de temas por aprender al largo de un viaje (como también de una vida). Ya sea una jerga, frases para poder comunicarte y salir del paso u otro idioma totalmente distinto. Una pulsera de macramé. Servir un cóctel tradicional del país. O no decir gracias si quieres más mate. A ver el lado bueno de las cosas. A ahorrar.
Una gran manera de culturalizarse y enriquecerse como persona. Algo que cargarás en tu memoria y no en tu mochila.

Aprendes que formas una pequeña parte del camino en el mundo y a creer en las buenas energías.

“Vive como si fueras a morir mañana. APRENDE como si fueras a vivir siempre. M. Ghandi

 
#3 TIENES TIEMPO PARA RELACIONARTE
 

Mis fotos en Flikr

La vida moderna nos absorbe el reloj y no nos paramos a escuchar, no tenemos tiempo. Cuando eres mochilero, si lo tienes, tienes 10 minutos para preguntar por la calle que buscas y entablar una conversación. Tienes tiempo de esperar en la estación de autobuses y observar ese niño que juega en el asiento de enfrente. Tienes tiempo para hablar con el señor que esta tomando la misma sopa que tú. O tienes tiempo para hablar con  ese mochilero perdido o que vende postales.

 
#4 CREAS EMPATÍA Y DERRUMBAS MUROS CEREBRALES 

 

Conocer el vecino del perro o hablar con la señora del puestito de fruta de la calle, te hace descubrir que hay buenos y malos en todos sitios. Que no hay que meter a todos en el mismo saco. Y quizás si sean así, piensa que tienen otra mentalidad, otra cultura y otras costumbres ¿Por qué lo tuyo debe ser lo correcto o lo normal? Todos tenemos normas sociables establecidas gotita a gotita en el cerebro durante muchos años, sin darnos cuenta. Difíciles de quitar de la noche a la mañana.

Al pararte a conversar con los lugareños, hace ver otros puntos de vista que seguramente pasaste por alto o ni te habías planteado en ningún momento.

“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. – Mark Twain

Cuantas personas no abre escuchado decirme: “Vigila por Lima es peligroso”, pues más de seis meses por lugares no turísticos y no a pasado nada ¿Y que lugar es seguro en el mundo? Sólo es cuestión de no pasar por ciertos lugares y evitarlos, pero nadie es inmune a un tirón de bolso en la vuelta de la esquina de su casa o tener un accidente de tráfico aunque la carretera sea de lo mejor. Al conocer más el lugar, te hace ver otras realidades que no te muestran en los medios de comunicación, que muchas veces te meten el miedo en el cuerpo.

 
#5 VALORAS LO QUE IMPORTA

 

Cargar con veinte quilos encima, a parte de no ser saludable no es muy cómodo para viajar. Por lo que aprendes a valorar más las experiencias que lo superficial. A tener menos apego a las cosas y darte cuenta de que se vive mejor. Ser menos consumista y apreciar lo que importa: las personas, tus pasiones y la vida.

Conoces nuevas personas. Viajeros, mochileros igual que tú, del barrio, de la ciudad, del pueblo donde estás. Conoces historias, vidas y forman parte de tu camino viajero. Estrechas vínculos, compartes instantes que se quedarán en el recuerdo.

img_3160Tenerlo todo con facilidad te hace olvidar el valorar que tienen. El no cargar con una lavadora, no comer ese plato de tu madre tan rico desde hace una eternidad o no comer una lata de atún para sustituir por dos paquetes de pasta, te enseña a valorar. A valorar las necesidades esenciales del ser humano, a volver a ser el nómada que éramos antes. Pararte a pensar y apreciar las simples cosas que en realidad, son muy grandes.

Ves el interior de tu mochila como algo superficial y lo que vives -y con quién-  es de lo que no te quieres desprender.

 

#6 VIVES EL PRESENTE (CON LIBERTAD)

 

Ves el pico nevado de esa montaña que te hace pequeña y sientes el aire fresco que choca contra la piel de tu cara. Respiras hondo, y por unos instantes te sientes libre ¿Cuánto te dura? ¿O ni te paras a apreciar tu alrededor? ¿Realmente lo vives?

Enfrascados en un mundo donde toda manipulación es válida y se nos dona dosificaciones de libertad para cerrar boca. Provocando la sensación de un “Carpe Diem” no real. Vivimos el mundo como un sistema planificado por algunos para que el resto actúe con libertad maniobrada. Así, tienes esa sensación, que te renueva y comienzas las misma rutina a la espera de volver a tener la dosis. A la espera de un nuevo viaje y así sucesivamente.

img_4384Cometemos el error de sentirnos libres y vivos por momentos, de cumplir obligaciones y tareas que muchas veces te dedican segundos de satisfacción, que se esfuman en cuestión de días. Hemos llegado a un mundo donde aparentar “el hoy” es más fácil que practicarlo. Donde el teléfono móvil se a vuelto un adquirido al cuerpo, sin, quizás, apreciar el trance que se comparte con los demás.

La mochila la identifico como ese símbolo, libertad, felicidad y vivir el ahora -aceptando los difíciles aprietos-. Libertad para quedarme quieta porque me apetece sentarme para admirar el paisaje. Felicidad al sentir que solamente vale esos segundos de notas improvisadas bajo un árbol. Libertad para decir donde, cuando y cómo.

Un equívoco coleccionar fotografías sin haber sentido antes el vivir plenamente el instante que el universo te brindo. El porque de ese instante y admirarlo sin prisas. Y, tal vez, preguntarse ¿por qué estoy aquí?

 

#7 UNIDOS CON LA INCERTIDUMBRE Y SIN PLAN FIJO
 
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¿A dónde ir?

LA INCERTIDUMBRE

La era tecnológica nos a abierto grandes puertas al saber ¿Pero dónde a quedado el “no sé donde voy a dormir esta noche”? ¿O preguntar al hombre del sombrero: “Perdone la Calle X”?Nos han metido intravenosa apps, redes sociales, interné y un largo abastecimiento de cosas, que si son útiles, pero ¿donde a quedado la aventura? Esos momentos inciertos donde preguntabas al tendero donde comer bien y por poco; O que perderse en una gran ciudad era todo un hallazgo de callejones donde las guías no las marcaban como lugar turístico.

¿Donde quedo la pasión por descubrir? Por encontrar esa fachada desgastada que te ofrece la oportunidad de hacer una fotografía en blanco y negro, de probar un plato que te recomendó el señor de la barra. ¿Realmente es necesario tanto planning de principio a fin?

Apasionada por los encuentros fortuitos, casi nunca hago uso del mapa. Me entusiasma el perderme por callejones, por ver gente ir y venir, sin perderme detalles de lo que me rodea en 360°. Y, si, sigo siendo de esas que pregunta al desconocido. Piérdete, descubre y siente la incertidumbre.

SIN PLANES FIJOS

Marcas una meta viajera -hacer ruta por Sudamérica, recorrer Asia o viajar en velero-, pero con la certeza y la seguridad de que la ruta que trazaste al principio será concluida distinta. Un punto sobre el mapa al que quieras llegar, pero todo cambiará sin la menor preocupación. Te levantas sin saber seguro que harás hoy y no te ofusca si lo que querías hacer no se pudo. Los miércoles se vuelven un sábado y la percepción de un domingo se vuelve lunes cualquiera. Se dejan los futuros a largo plazo y se amolda uno según las circunstancias.

Te dejas guiar por la intuición, las recomendaciones del lugareño o los viajeros que encontraste en el camino. Cambias como y según el tiempo. Agarras rutas alternativas, caminos de polvo y poco concurridos. Levantas el pulgar para que un desconocido se haga amigo. No haces reservas en ningún alojamiento porque no sabes si llegarás hoy o quizás de aquí tres días. Decides en el momento de llegar o el día anterior. En la búsqueda indagas, preguntas, hablas, sonríes, enfrentándote a la posible porción de desesperación (hay que mejorarlo esos lapsos). Te dejas llevar por lo que va surgiendo por la senda viajera. Se conecta con la libertad, la aventura y la adrenalina.

Suelta las amarras que te encierran en el plan y tolera la naturalidad durante el día.  Acepta la sospecha para abrazar la invención. Desampara algunas reservas, remolca varios caminos y retrocede si es necesario. Vive el alma aventurera.

“Era la primera vez que decidía por sí misma el rumbo de su propia vida”.- K.Hosseini

 

#8 TE SUPERAS – PERSONALMENTE-

 

Día a día. Haces ese trekking de 3000 metros de altura para ver las vistas, que viste en miles de fotos, desde la cima. Caminas con la mochila durante 30 kilómetros para llegar al siguiente pueblo. Te das cuenta de que tu cuerpo puedes más de lo creías cuando ansias lograr tu meta. Y cuando lo logras, sentirte llena de fuerzas de más. Porque si fue una gran lección, de que si  la mente puede, el cuerpo también. Mens sana in corpore sano.

1400215_10202676747548722_1560382063_oEn las adversidades es cuando uno ve sus límites, lo que se puede mejorar y aquello que podrás dominar con una descarga de esfuerzo. La  manera de reaccionar ante el rompecabezas. La forma de ser en otro rincón fuera del área de confort que solías habitar. Tu actitud ante las adversidades y la intención de solventarlos.

La superación en el camino mochilero, es tanto físico como mental. Una transacción con el yo , con las condiciones de esfuerzo, constancia, positividad, resolución y gratitud.

 

#9 TE ADAPTAS AL LUGAR – Y NO A LA INVERSA-

 

La globalización forma parte de nuestro planeta, que carga las dos partes, lo negativo y lo positivo ¿Pero por qué algunos se empeñan en generalizarlo todo? Si algo de lo que nos atrae viajar es conocer lo extraño, ser forastero de tierras nuevas, de sorprenderse por lo desemejante.

Si el inglés es una lengua universal y muy extendida como primer idioma para saber, ¿pero es necesario que un paraguayo lo sepa si vas a su país? ¿Que un hombre de una tribu africana lo tenga que saber porque estas en su aldea? O si tú, tienes taxi en tu ciudad ¿ Hay que haber en todos sitios? Lo diferente lo hace interesante. Viajar es un proceso de transformación y adaptación.

Un detalle muy importante a la hora de viajar. Nos ponemos testarudos a la hora de querer manipularlo todo. En mi humilde opinión, si viajas, el que debe adaptarse a la tierra ajena es el extranjero y no el del lugar. Un daño muy extendido en el sector del turismo. El mal de exigir arrastrando a una explotación, que arrasará con aquello que lo hacía especial. Maltratando la existencia que un día lo hizo único, en que ambas pares salen beneficiadas y sepultadas.

“Después de todo, ¿Por qué ha de tratarse a los extranjeros como si fuesen extraños?”.- A. Baha

 
#10 RECOPILAS HISTORIAS Y EXPERIENCIAS

 

¿Qué simboliza pisar tierras insólitas? ¿Por qué ir si no vas a estar? ¿Por qué caminar por la silueta de una montaña si no indagas? Recopilamos países, recuerdos de viajes que acabarán en una estantería del comedor y platos de comida exóticos ¿Por qué no recopilamos, mejor, almas?

17221655184_fb8a96721d_oVamos a Bolivia para ver el Salar de Uyuni o a comer una causa limeña en el restaurante de la concurrida avenida, porque lo pone en la guía ¿Y sabes cómo es el día a día de un beniano? ¿O por qué no comer una causita rellena de una señora mayor en el puestecito que te acabas de cruzar? Si está bien las recomendaciones, pero ¿y si profundizamos un poco más? Leamos en periódicos, conversemos con esa mami que esta con su niñita sentada en la estación de autobuses, consultemos lo que no esta en el manual. No seamos robots, seamos personas.

Ofuscados por coleccionar, que no nos paramos a preguntarnos que sucede en el país invadido. Hay el dicho de “mejor calidad que cantidad”, no puedo estar más de acuerdo. El saber de la persona que te acoge, del frutero o algo tan simple como escuchar a la señora que se queja porque hay paro en la carretera. Parte del viaje es gracias a una fuente de información escrita por personas que no conocemos en carne y hueso ¿No sería preferible que la información fuera inesperada y de una fuente aún más fiable?

Al largo del caminante, se recopilan atardeceres, historias campesinas, noticias de la capital o el momento que están pasando los de tal país. Venimos con euros para pagar por experiencias falseadas y lo que tiene gran valor se desperdicia. Relatos con grandes historias, experiencias compartidas con el que te tendió una mano y paisajes significativos.

Cuando regresamos de ese gran viaje, lo que nos cala muy profundo son las personas que encontramos en la travesía, las sensaciones que nos transmitió el lugar y las amistades que se forjan. Recopilamos palabras que se transforman en historias y experiencias en diarios de viajes.

 

 

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